sábado, 26 de julio de 2008

Los que si quieren estudiar

Por: Docente Oprimido*
Cuando nos encontramos en un enfrentamiento directo entre varios estamentos de la principal institución de educación superior del país, vale la pena realizar algunos comentarios con respecto a los recientes enfrentamientos ente los mismos estudiantes.
En primera instancia, este enfrentamiento obedece a una táctica vieja y ampliamente conocida por propios y extraños, consignada en frases como "divide y reinarás" o "todo imperio dividido será destruido". Ante la fuerza alcanzada por el movimiento estudiantil, la administración tomó dos decisiones estratégicas. La primera fue anunciar la cancelación del actual semestre y la segunda "ordenar" a los profesores dictar clase a los estudiantes que asistieran, incluso se debe dar clase "así solamente asistan dos". Estas acciones, no muy inteligentes pero efectivas, dividieron a los estudiantes en cuatro posiciones, las cuales se procede a describir, digamos, de las menos polémicas a las mas contradictorias.
La primera es la de los estudiantes que ni siquiera saben que está pasando en la Universidad Nacional. Están siendo afectados por las partes en conflicto, pero esperan inermes, como "victimas" en medio del fuego cruzado, a que la situación se normalice. Asisten a las clases en las cuales no tienen problemas con los bloqueos y medidas de hecho de sus compañeros, pero dejan de asistir a clase cuando no hay garantías, a pesar de las amenazas de la administración de cancelar las materias discrecionalmente. Estos estudiantes los llamaremos los estudiantes "comodín", debido a que sirven a las dos partes o, mejor dicho, para las dos causas.
La segunda posición es la de los estudiantes que, conociendo todas las causas del conflicto, proponen medidas intermedias para respetar las decisiones del movimiento estudiantil, pero continuar con actividades académicas. Para esto, proponen continuar con actividades virtuales o incluso clandestinas, con el fin de no acudir a las aulas, pero tampoco dejar "perder" el semestre. Estos los denominaremos estudiantes "cómodos", ya que quedan bien con todo el mundo, pero igualmente afectan a todas las partes. Observen que si los estudiantes logran derogar el estatuto, ellos podrán decir que no fueron a clase y que apoyaron la iniciativa. Pero si la administración cancela las materias discrecionalmente, tendrán el porcentaje de evaluación necesario para que sus materias no sean canceladas.
Un tercer grupo de estudiantes ha tomado parte activa en el conflicto, asistiendo y convocando a normalizar las actividades en la Universidad Nacional. Quien esta en este grupo argumenta que "a la universidad se viene a estudiar" y asiste de manera juiciosa a sus clases, promoviendo incluso medidas que lleven a todos sus compañeros de regreso a las aulas. Estos estudiantes serán llamados "juiciosos", ya que están realizando sus tareas de acuerdo al cronograma propuesto para "salvar" el semestre y propenden por la normalización total de las actividades. El estudiante "juicioso" no se puede clasificar por el conocimiento o desconocimiento del conflicto o sus causas, ya que en este grupo o posición, se encuentran estudiantes que conocen en detalle el conflicto y sus causas y otros que no. Solamente se caracterizan por promover el regreso a la normalidad académica en la universidad.
El cuarto y último grupo es el de los estudiantes que promueven el cese de las actividades académicas de la Universidad. Algunos de estos son muy vagos, otros vagos y otros no. Algunos no conocen la problemática, otros la conocen y otros son expertos en ella (al igual que los "juiciosos"). Algunos son partidarios de las vías de hecho y otros no. Algunos están dispuestos a negociar y otros no. Algunos hablan en público y otros no. Algunos son de primer semestre y otros están por graduarse apenas se normalice la situación. Algunos se han equivocado mucho en la forma de dar la pelea y otros menos. Estos estudiantes los llamaremos "los que si quieren estudiar y que otros estudien". Son los que quieren una Universidad pública y de calidad, los que piensan en las generaciones pasadas que dieron la pelea por la calidad de la educación que ellos reciben y que tienen la esperanza, aunque esta batalla se pierda, de que nuevas generaciones defenderán la Universidad, en caso de ser necesario. Estos estudiantes si quieren estudiar y no les interesa pasar una materia incompleta o avanzar en un semestre insípido y de baja calidad académica, evaluado muchas veces por internet y remplazando exámenes parciales por "trabajitos" de trámite, solamente con el fin de avanzar y tener el porcentaje exigido para evitar la cancelación. No solamente quieren estudiar, sino también que otros estudien, porque no están dispuestos a beneficiarse de la calidad y prestigio de la Universidad Nacional, permaneciendo indiferentes ante medidas que, equivocados o no, consideran perjudiciales para la misma.
Los "juiciosos" llaman a clase anunciando cosas como: "no puedo perder la materia", "no puedo perder mas tiempo", "no me pueden cancelar el semestre", "yo vine a estudiar", "necesito terminar rápido" y así una lista de argumentos, TODOS, en primera persona. Sin embargo, tienen los "juiciosos" la desfachatez de acusar a "los que si quieren estudiar y que otros estudien" de tener intereses personales cuando defienden el patrimonio y la calidad de la educación de todos. No es un llamado a que "juiciosos" y "cómodos" se unan a la protesta, pero si a que no se conviertan en obstáculos para quienes defienden la Universidad Nacional y en términos generales la universidad pública en la que muy probablemente estudiarán sus familiares, amigos y, por que no, sus hijos.
Muchas veces equivocados, "los que si quieren estudiar y que otros estudien", siempre están en función de defender la Universidad, mientras que "juiciosos" y "cómodos" atentan directamente contra la calidad de la Universidad, siendo cómplices de un semestre visto a medias, esgrimiendo que "el TODO es terminar".
* El autor de este escrito se ve obligado a reservar su identidad, debido a las medidas represivas impuestas por el sistema.

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